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Resquicios en la memoria
| Un cable a tierra con 2CV |
| Lunes 08 de Febrero de 2010 00:00 - 2477 Lecturas. |
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Cable a Tierra Con tanta profusión mediática de esos “grandes símbolos de status” que son hoy los automóviles y cuyas imágenes nos acechan desde todos los rincones, no deja de ser interesante que un grupo de personas ponga un poco de orden en la confusión. Porque los Citroën 2CV, 3CV y sus familiares directos son un verdadero cable a tierra y una advertencia sobre las falsas expectativas. Nos recuerdan que hubo un tiempo en que los autos tenían una finalidad simple y concreta y además, en el caso que nos convoca, eran divertidos. Un poco de historia La idea de creación del 2CV, contrastada con un estudio de mercado exhaustivo para la época (década del 30) realizado por Jacques Duclos, se basaba en "un vehículo para el campo que ofrezca suficiente espacio para dos agricultores sin necesidad de quitarse el sombrero (de ahí el techo alto y curvo), un saco de 50 kg de patatas o un pequeño barril, sea capaz de alcanzar 60 km/h y consumir como mucho 3 L de combustible". En el tablero predominaba un amperímetro y la calefacción tenía una palanca para el deshielo del parabrisas (esta palanca se mantuvo hasta la década de los setenta). Los asientos parecían sillas de playa y para comprobar el nivel de gasolina se introducía una varilla en el depósito de gasolina. En cuanto a la reparación del vehículo, ésta se podía lograr con unas herramientas básicas: el capó, las puertas, y el portón se desmontaban sobre raíles sin tornillos, las aletas delanteras con la llave de bujías y los asientos desmontándolos de los raíles. Estas características se mantuvieron hasta el final de su fabricación. Finalmente con la introducción del Citroën Dyane se planeaba el final de los tiempos del 2CV. Sin embargo, cuando se finalizó la producción del Dyane en 1983, todavía se fabricaba -sin modificaciones mayores- el mismo 2CV que se producía desde hacía más de 30 años. En 1988, la producción del 2CV se detuvo en la planta francesa de Levallois-Perret. El último 2CV, un Charleston con el número de chasis VF7AZKA00KA376002, se fabricó el 27 de julio de 1990 en la planta portuguesa de Mangualde, marcando el fin de la historia de la producción del 2CV. En Argentina, a finales de los años 50, comenzaron a importarse los primeros Citroën 2CV franceses y belgas, los cuales respondían a la línea de la época, sin la tercera ventanilla lateral y el capó acanalado. A principios de los años 60, a raíz del éxito obtenido, Citroën decide fabricar el modelo en Argentina. Más tarde aparecieron las versiones furgoneta y pickup (de esta última versión se fabricaron pocas unidades). En el año 1980 la empresa decidió finalizar su producción en Argentina. Sin embargo, la historia del 3CV no se acabó, tras disputas legales, el empresario Eduardo Sal Lari (quién había adquirido los bienes de la ex-Citroën Argentina) comenzó nuevamente la producción del 3CV en 1983, con la denominación de "IES-3CV". En 1987 apareció el IES-3CV Súper América, cuyas modificaciones sustanciales se realizaron en la parte mecánica, ya que externamente sólo se diferenciaba del modelo anterior por el parabrisas más grande. La furgoneta adquirió un nuevo portón trasero que reemplazaba a las dos puertas tradicionales traseras. En 1990, la empresa quebró y se finalizó la producción de este modelo en Argentina. El 2CV es conocido por una gran cantidad de sobrenombres según el país: en Francia los más populares eran Deuche o Dedeuche, de geit (la cabra) en Flandes, die Ente (el pato) en Alemania, la Citroneta o Citrola o "Trola" en Chile, la Rana, la Citroneta, "Chitrulo" o Citroca en Argentina, Blue-jeans car en Estados Unidos, el Patito Feo (de lelijke eend) en Holanda, el Golfillo (SpaÄek) en la antigua Yugoslavia, como Kacsa en Hungría y como La cabrilla o La Cirila en España. En algunas ciudades del sur ha sido popularmente conocida como "La pava" (genéricamente para todas las versiones del 2cv y posteriores). Joaquín Salvador Lavado (Quino) incluye la Citroneta en las historias de Mafalda y este vehículo aparece en diferentes escenas de la serie. En los años 70, Chile no se queda atrás y aparecen distintos comerciales de Citroën con este popular modelo "La Citroneta". Hans Schulz
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