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La experiencia consciente
Sábado 22 de Septiembre de 2012 09:57 - 8195 Lecturas.

nacimiento conscienciaLa experiencia consciente es un tema en debate desde hace siglos y las respuestas aún permanecen en su "fase teórica" sustentadas en "especulaciones fisiológicas, cálculos, simulaciones y modelos". Un aporte del médico Santiago Durán, sobre el tema.



La experiencia consciente. Materia orgánica convertida en abstracciones.
Por Dr. Santiago Durán

Si hay un tema en permanente debate desde hace varios siglos es la experiencia consciente. Tanto en las escuelas filosóficas como en las  médicas, a través de los años,  se fueron alternando distintas teorías y definiciones sobre la consciencia.

 

¿Como funciona el cerebro para mantenernos online, atentos, despiertos y pensantes?

¿Como una masa gelatinosa puede generar una experiencia subjetiva como lo es un pensamiento o la percepción de nuestra propia identidad?

Por mucho tiempo la respuesta permanecerá en la fase teórica. Los trabajos más importantes sobre el funcionamiento de la consciencia como el de Edelmann están sustentados en especulaciones fisiológicas, cálculos, simulaciones y modelos.

El cerebro, de momento, solo puede ser explorado por scaners funcionales. El proceso consciente y la infraestructura neuronal son tan intrincados que va a ser difícil con esta tecnología llegar a demostrar la producción, a partir de la biología, de un fenómeno subjetivo como es la experiencia consciente.

Sería imposible desarrollar  las teorías que hoy en día abundan para explicar este fenómeno en estas líneas, solo pretendo transmitir algunas inquietudes para llamar la atención de los lectores.

Es en extremo interesante el aspecto filogenético. Cómo fue evolucionando la conciencia desde los animales inferiores a los humanos.
¿Cuál fue y en que momento se produjo el salto cualitativo donde aparece la consciencia racional (consciencia superior), la autoidentificación y la generación de sentimientos?

Antes de que surja el lenguaje y la conciencia de orden superior, se formará en la conciencia primaria un espacio neuronal de referencia, basado en el cuerpo, para las categorías e imágenes experimentadas en una escena. Un animal, o incluso un niño recién nacido, dotado de estos procesos dinámicos y esta conciencia primaria, será capaz de experimentar una escena, pero carecerá de una identidad, de un yo nombrable y diferenciable desde su interior.

Con el tiempo, este desarrollo permite que una persona sea consciente de ser consciente.
En el ser humano con la aparición de la consciencia superior se produce una selección de una gran cantidad de información en forma instantánea creándose una escena, “un presente recordado”.

Los pensamientos fluyen sin interrupción y al mismo tiempo que los estímulos entrantes son caracterizados, la percepción consciente y la memoria interactúan. Ante cada dato que fluye desde la memoria o desde nuestra percepción interior o desde el exterior se van produciendo diferenciaciones sutiles entre estados conscientes. Estos estados están integrados de modo que no se puede dividir un estado consciente en componentes independientes.

La consciencia es como un fluido, como un río que no cesa hasta cierta fase del sueño, un estado de coma o una anestesia profunda.
Se podrá pensar una cosa sola por vez aunque por memoria de trabajo podamos hacer automáticamente otras (caminar, hablar, cantar, etc.). En una fracción de segundo podremos optar entre millones  de estados conscientes probables.

Dentro de la percepción propiatendremos  la actividad visceral (digestión, respiración, sudoración, palpitaciones, etc) , la auto identidad , la  posición en el espacio que nos rodea,  los sentimientos, ideologías, expectativas, estrategias  y  los movimientos que realizamos con cada parte de nuestro cuerpo. Todos estos datos flotan en distintos lugares de nuestro cerebro y están al pie del cañón para su utilización en determinadas circunstancias de evocación.

El cerebro tiene que afrontar la sobreabundancia de ofertas sin perder la unidad o coherencia.

Los estados conscientes se representan  en forma de perceptos-sensoriales (vista, oído, tacto, olor, gusto), de imágenes, de pensamientos, de discurso interior, de emociones y de sentimientos de voluntad, mismidad, familiaridad, placer, dolor, etc... Estos estados pueden producirse en cualquier combinación y subdivisión posible .Además cada sentido tiene sus matices, por ejemplo en la visión incluimos el color, la forma, el movimiento y la profundidad; en el olfato la tipificación y la intensidad de los olores, etc.

En la mayoría de los estados de la conciencia nos damos cuenta de dónde estamos situados o localizados en el tiempo y el espacio, así como de nuestro propio cuerpo.

 A menudo existe también una conciencia marginal que tiene que ver con el sentimiento de familiaridad, de tener razón o estar equivocado, de estar satisfecho o insatisfecho. Como también podemos tener presentes todas aquellas discriminaciones sutiles que son la esencia de la cultura y el arte.

Por último, la experiencia consciente varía en intensidad; el nivel global de alerta puede variar desde la casi nula vigilancia del sopor hasta el estado hipervigilante del deportista en competencia o del cirujano en situaciones de riesgo, la percepción sensorial puede de este modo  ser más o menos vívida.

También tenemos esa conocida propiedad  llamada atención, que nos permite seleccionar o amplificar diferencialmente ciertas experiencias conscientes en detrimento de otras experiencias coetáneas

Claramente, la memoria de trabajo -la habilidad de «tener presente» y manejar los contenidos conscientes, como los números de teléfono, las frases y las posiciones en el espacio, durante unos segundos-, está estrechamente relacionada con la conciencia.
Somos individuos, conscientes de ser conscientes, y tomamos decisiones basadas en nuestra historia y nuestros planes.

Tenemos además componentes que  corresponden a funciones corporales de las que normalmente apenas somos conscientes, pero que influyen sobre casi cualquier aspecto de nuestro ser.

Hay un cedazo en nuestro cerebro que filtra millones de  entradas de información y que por razones de experiencia existencial nos permite seleccionar cual va a ser nuestro próximo pensamiento a cada paso.

Está ubicada la consciencia en algún sitio del cerebro? Depende de una sola región? Son varias las localizaciones que actúan coordinadamente o simplemente todo el tejido nervioso de nuestro cuerpo es “consciente” como un estado funcional de cualquier otro sistema?
Preguntas apasionantes aun sin respuesta y con un sinfín de especulaciones filosóficas o científicas. Somos un presente recordado.

¿Pensamos y existimos o visceversa?
¿Puede la materia orgánica generar experiencias subjetivas? Hay algún otro ejemplo aparte de la consciencia?.

La experiencia consciente
 

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