Una reflexión sobre El Cain
Domingo 12 de Febrero de 2012 00:00 - 5047 Lecturas.
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Las Crónicas de Hans Schulz recorren la meseta de Somuncura. Las imágenes que ofrece fueron realizadas durante la caravana solidaria organizada por el Centro Sai Baba de Bariloche, la Cooperativa de Remisses Coreba Ltda. y el Grupo Padres Amigos Solidarios en octubre de 2011.

El Cain -  Somuncura
29-30 octubre 2011
Una reflexión

 

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El Caín, 29 de octubre 2011


Las imágenes que componen esta galería de fotos fueron sacadas durante la caravana solidaria organizada por el Centro Sai Baba de Bariloche, la Cooperativa de Remisses Coreba Ltda. y el Grupo Padres Amigos Solidarios que a fines de octubre del año 2011 llevó donaciones y atención médica y odontológica a Comallo y El Caín, un paraje de la provincia de Río Negro situado en un bajo de la margen oeste de la Meseta de Somuncura. (1)  La entrevista a la doctora Mariela Michelena del Hospital de Maquinchao – Estudiar en Cuba - y la nota titulada “Danza de las cenizas”, ambas publicadas en esta columna corresponden al mismo viaje. (2)
El extenso corpus de fotos existentes sobre la erupción del complejo volcánico Cordón Caulle y de las consecuencias que esta tuvo sobre la región cubre el amplio espectro de todos los paisajes posibles e imaginados: hacienda muerta o desfalleciente, mallines blancos de ceniza, rutas intransitables y sin visibilidad  y escenas surrealistas de pobladores rurales recorriendo sus campos con antiparras y barbijos. Es poco lo que se puede aportar de nuevo en este sentido. Además muchos de los procesos ocurren invisibles a nuestros ojos: la lana depreciada, las dentaduras prematuramente desgastadas de las ovejas y los corderos, los estómagos enfermos y los daños intangibles y tal vez irreparables en ojos y pulmones de las familias que habitan la región.
En este caso las fotos corresponden al viaje de ida y vuelta a lo largo de la R23 y a nuestra estadía en el paraje El Caín, situado a unos 330 kilómetros de Bariloche en el corazón mismo de la meseta esteparia, es decir, en el “interior profundo” de nuestra provincia. (3) Odontólogos atendiendo en el puesto sanitario del paraje, voluntarios de la empresa de remisses frente a la sede de la Comisión de Fomento, viviendas, paisajes e instantáneas casuales que muestran a habitantes del paraje observando fotografías de un viaje realizado 10 años atrás o a un grupo familiar posando frente a un camión – nuestros salvadores en plena meseta cuando ya habíamos perdido las esperanzas de cambiar una de las cubiertas de nuestro auto - son algunos de los motivos expuestos.  

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Ruta 5, provincia de Río Negro, Camino a El Caín

Cuando se viaja lo largo de la Línea Sur no se puede ser indiferente a los vaivenes del volcán. En pocas horas un paisaje aparentemente calmo y apacible se puede convertir en un verdadero infierno de cenizas en suspensión que en algunos casos obliga a estacionar el auto para esperar que amaine. Al caminar por mallines que desde lejos parecen haber salido indemnes de la lluvia de arena volcánica y ceniza se puede vivenciar la extensa  y densa capa que los cubre., los seca y los convierte en pequeños desiertos verdes. También la acción del viento en la redistribución de la ceniza sobre la vegetación esteparia hace que durante el viaje en dirección al mar no se vea lo mismo que cuando se transita hacia la cordillera. En este sentido las fotos son elocuentes. (4)

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Comallo, 30 de octubre 2011, vía del tren bajo las cenizas

Si bien la selección de fotos de este viaje en particular intenta contar una breve crónica visual de la gente y su entorno también quiere poner énfasis en los grandes potenciales turísticos, tanto naturales como culturales, que encierra la región. Cuando obsesionados y presionados por los dictados del Plan Minero Nacional se habla de la minería como una especie de tabla de salvación para este extenso territorio interior creo que debiéramos comenzar a pensar en elaborar proyectos provinciales alternativos e integradores que contemplen otras propuestas económicas y culturales que seguramente se adaptarían mejor a la idiosincrasia histórico-cultural de sus habitantes. Muchas veces la economía, o digamos mejor los fríos números de los burócratas lejanos, no agotan el tema del futuro bienestar de una población y su particular idiosincracia. En este caso la problemática es mucho más compleja y se deben tomar en cuenta muchas más variables que el oro, la necesidad de empleo y las utilidades que arroja esta actividad tan llena de inseguridades y  riesgos potenciales.
Para los que nacimos y nos criamos aquí, la estepa y las mesetas del este con sus crianceros y grandes estancias ganaderas, siempre fueron una parte fundamental de nuestras vidas. Los que vivimos entre lagos, bosques y montañas muchas veces añoramos un paisaje distinto y también un estilo de vida que en el sentido humano, social y cultural muchas veces parece una verdadera antípoda del nuestro. He trabajado en turismo casi toda mi vida y puedo afirmar que el paisaje cordillerano no agota los vastos intereses de un creciente mercado nacional e internacional. Y digo esto aspirando a un turismo integrador, socialmente conciente y respetuoso de la diversidad cultural y los posibles impactos sobre un entorno ecológico frágil. Recuerdo un proyecto que planteaba pequeños créditos a productores rurales para acondicionar parte de sus viviendas para poder alojar familias de viajeros que quisieran conocer realidades y estilos de vida diferentes y obtener así ingresos adicionales a sus actividades ganaderas. Sólo pequeñas intervenciones.
Un territorio amplio y generoso con una población escasa y dispersa que vive lejos de las grandes ciudades ejerce una atracción fatal para las grandes corporaciones mineras. Pero también representa un atractivo sin igual para futuros proyectos turísticos de bajo impacto. ¿Quién no desea saborear un buen cordero en un entorno rural genuino? ¿Quién no sueña con viajar por rutas solitarias bajo el vasto cielo estrellado?  ¿Compartir actividades de campo en alguna estancia o con algún poblador lejano?  ¿Viajar en un histórico tren de trocha angosta por escenarios que evocan otros tiempos? ¿Convivir por unos días con habitantes originarios de culturas diferentes? ¿Observar aves en las lagunas y guanacos y choiques sobre las llanuras?

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Cauquenes en laguna – Línea Sur – Provincia de Río Negro

En cuanto a las consecuencias de la erupción del volcán, si nosotros en la Cordillera nos lamentamos ¿que queda para los habitantes de ese interior profundo de nuestra provincia? Bajo la sombra de la promesa milenaria de una ruta eje asfaltada - recordemos al paisano que ante el comentario de un político de turno que se comprometía a asfaltar la R23 durante su gestión le respondió irónicamente que si él la asfaltaba él la iba a techar - y el continuado éxodo rural a las cuatro ciudades más importantes de la provincia, los pobladores de la región comúnmente llamada “Línea Sur” han sufrido un abandono permanente. Claro que vinculados a los precios internacionales de la lana hubo ciclos económicos más florecientes. Pero los tiempos han cambiado.
Propuestas de todo tipo para este territorio interior no son algo nuevo. Las “pautas estratégicas para incluir el territorio y pueblo rionegrino” desarrolladas por el Ministerio de Turismo en el año 2007 como parte de una Plan de Desarrollo Turístico para la provincia incluían a la región interior y la dividían en cuatro sub-regiones: Margen Sur del río Negro, Región Sureste, Región Suroeste y Meseta Sur.  Buenas son las ideas y los proyectos que diseñamos en el gabinete y poco efectivas las soluciones que casi nunca suceden en el terreno. La región semeja una sumatoria de viejas deudas. La R23 está asfaltada a medias, el tren que une la costa con la cordillera no funciona en la actualidad y la legendaria trochita es un remedo de lo que una vez fue. No sólo en el plano provincial sino también en el nacional las rutas y los trenes parecen ser nuestro cuello de botella. Incluso la RN40, eje turístico por excelencia, todavía no está asfaltada en su totalidad. (4) Tal vez exista un plan integral para garantizar el crecimiento y la inclusión de nuestra provincia pero en general hay que adivinarlo.  Muchas veces los proyectos sólo traducen intenciones circunstanciales que se sustentan en proyectos sueltos, a veces frágilmente vinculados entre si, pero que  no transmiten a la ciudadanía la idea de que se tenga una visión de conjunto. Incluso en el caso del Plan Minero se perciben imposiciones de un poder central que pareciera no emanar del mandato de la población que ha votado y en otros casos sólo se reacciona ante viejas dificultades heredadas y nunca resueltas. Cuando se vislumbra alguna utopía también se tiene la impresión de que adolece de un imaginario integrador. Así vamos, entre promesas episódicas y perennes realidades.

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El Caín, Niños frente al Puesto Sanitario, octubre 2011

Notas:

(1) http://padresamigos.blogspot.com/2011/10/caravana-solidaria-comallo.html

(2) http://www.bariloche2000.com/comentarios/cronicas--por-hans-schulz/65318-estudiar-en-cuba.html
http://www.bariloche2000.com/comentarios/cronicas--por-hans-schulz/63478-danza-de-las-cenizas.html

(3)  Para un análisis pormenorizado de la Meseta de Somuncurá y sus valles aledaños vale la pena consultar el extenso estudio realizado por un grupo de investigadores a instancias de los gobiernos de las provincias de Río Negro y Chubut y publicado en el año 1993/1998 bajo el nombre de “La meseta patagónica del Somuncura. Un horizonte en movimiento”, Secretaría de Estado de Acción Social de Río Negro, Viedma.

(4) Vale la pena consultar el PDF “Monitoreo de la distribución de cenizas volcánicas en Río Negro y Neuquén: situación a los 6 meses de la erupción.” www.inta.gob.ar

(5) http://www.ruta40.gov.ar/

 

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