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| Violeta en los aeropuertos |
| Lunes 20 de Febrero de 2012 17:11 - 5053 Lecturas. |
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Violeta en los aeropuertos
“No es vida la del chilote, no tiene letra ni pleito me voy, me voy” (V. Parra, “Según el favor del viento”)
Introducción Después de un viaje muchas cosas se van perdiendo en el olvido. Después de un viaje reconstruimos con recuerdos esporádicos, fotos, recortes de diarios, anotaciones. Estuve en Chile en noviembre del año pasado visitando Santiago, Atacama y la zona de los lagos del sur. Adjuntaré algunas fotos – es imposible no hacerlo –. Desde los intercambios escolares que hacíamos en mi juventud en la década del 60 he viajado al país vecino ininterrumpidamente. En este caso hablé con gente, escuché la radio, miré televisión, leí los diarios y descubrí algunas cosas que no había visto en mis viajes anteriores como el memorial de Calama sobre el que escribo en nota aparte. En este ensayo hablaré de las impresiones que el clima general del país produjo en mí durante el viaje. Son sólo opiniones de un viajero interesado ya que no soy especialista en política o en cuestiones internacionales. Crímenes, homenajes y un debate necesario
Todo empezó en San Pedro de Atacama con mi incorporado hábito de comprar el diario local para descubrir los pormenores de la vida cotidiana de los lugares que visito. Los titulares me llamaron la atención. Hablaban de detenidos desaparecidos, del duelo eterno de los familiares y de la entrega de restos de ejecutados políticos de la “Caravana de la muerte” del año 1973. Junto a las noticias usuales sobre los problemas gremiales en la minería y los anticipos de las festividades del 31 Aniversario de la creación de la Comuna San Pedro de Atacama las noticias del caso siguieron apareciendo por algunos días más. Era la primera vez que veía que un diario local ponía en tal relevancia mediática acontecimientos vinculados con el terrorismo de Estado de la última dictadura en Chile. Pero en relación a estos temas el clima general del país estaba siendo afectado por otro acontecimiento: un homenaje de “desagravio” que organizaba Cristián Labbé, alcalde de la comuna de Providencia, Santiago, en honor al brigadier en retiro Miguel Krassnoff, condenado a más de cien años de prisión por veinte y tres casos de crímenes de lesa humanidad. Naturalmente que el caso tomó una importancia mediática especial debido a un error que ocurrió en el departamento de protocolo de la presidencia cuando se envió una “respuesta automatizada” afirmativa por parte del presidente Piñeira a la invitación al homenaje. La revista “The Clinic”, una especie de “Barcelona” chilena, comenta irónicamente en su ejemplar del 24 de noviembre: “homenaje a Krassnoff termina con detenidos, aunque por suerte sin desaparecidos”. Lo interesante fue seguir el debate a través de los medios, ya que entre la defensa del brigadier por parte de algunos incondicionales a través de cartas de lectores y los editoriales de los diarios más importantes que bajo los títulos de “la banalidad del mal” (Mauricio Electorat, El Mercurio, 27 de noviembre 2011) o “El corazón de las tinieblas” (Xavier Echiburú, El Austral de Osorno, 28 de noviembre 2011) expresaban su posición crítica frente al homenaje, se filtraban una y otra vez las noticias de la devolución de los restos de los fusilados en Calama del año 1973. La visita del músico inglés Peter Gabriel también acompañó el clima político que se respiraba en esas semanas de noviembre al hablar con Piñeira sobre derechos humanos e interesarse personalmente por el conflicto estudiantil y las demandas mapuches. Gabriel había estado por primera vez en Chile en el año 1990 como parte de los conciertos organizados por Amnistía Internacional para celebrar el regreso a la democracia en Chile. El titular acentuaba una prioridad: “Peter Gabriel habló con Piñeira sobre derechos humanos” (La Tercera, 17 de noviembre 2011). Una controvertida columna del profesor Gonzalo Rojas (Universidad Católica) respecto al caso Krassnoff aparecida en algunos medios de esa semana remitía claramente a la “teoría de los dos demonios” generando una polémica que también se pudo seguir en los diarios a lo largo de varios días. Los argumentos esgrimidos develaban el estancamiento político del debate que parecía haberse quedado congelado en el tiempo y no permitía superar las argumentaciones enfrentadas. Todo se hubiese solucionado si la discusión se hubiese llevado a la contundente temática del terrorismo de Estado o acaso los muertos de Calama no fueron seleccionados, llevados en la oscuridad al desierto y asesinados salvajemente por miembros del ejército bajo las órdenes del gobierno. (El Mercurio, 24 de noviembre 2011/ “Concejo de la Federación Estudiantil de la Universidad Católica (FEUC) rechaza columna de Gonzalo Rojas”). Mientras tanto el alcalde Cristián Labbé declaraba a La Tercera el 27 de noviembre: “Usar la palabra “homenaje” en el acto por Krassnoff puede haber sido un error”. La literatura y el ajuste de cuentas con el pasado
“La muerte de la hija del autor de “El obsceno pájaro de la noche” se conoció públicamente ayer, impactando a la comunidad literaria: el abrumador testimonio que Pilar había entregado en “Correr el tupido velo” (1) la había instalado como una escritora sobresaliente y sobre todo como una sobreviviente del infierno puertas adentro de los Donoso. (…) El papá contó otra vida: una mejor”. De esa manera comienzan a relatar los pormenores de la vida y muerte de Pilar Donoso en la sección Cultura & Entretenimiento del diario La Tercera del 17 de noviembre 2011 los periodistas R. Careaga y J. García. El tema tuvo amplia repercusión en los diarios y las revistas chilenas dando lugar a comentarios literarios de una riqueza inusual. En el mismo diario Cecilia García Huidobro escribió una columna titulada “Al otro lado del espejo” en la que comenta que “la partida de Pilar Donoso se hace desoladora hasta el estremecimiento. ¿Por qué todo tuvo que ser tan condenadamente triste?”. El Mercurio del mismo día titula: “Muere la hija de José Donoso, quién reveló los pasajes más íntimos del escritor” agregando una frase de una carta que le enviara Arturo Fontaine: “Ojalá haberte atrevido a esta obra te deje en paz”. El domingo siguiente el tema ocupa un lugar privilegiado de los suplementos de cultura de todos los diarios. La hija de Pilar, Natalia Donoso, escribe en el diario El Mercurio del 27 de noviembre bajo el título “La vida de una persona no puede ser reducida a 440 páginas de un libro” y P. Pablo Guerrero bajo el título de “Escritura en los márgenes. Diarios íntimos: de cara a la verdad” amplia el tema y lo lleva a un análisis general de los diarios íntimos de chilenos/as de todos los tiempos. Vale la pena citar el comienzo del comentario: “Llevar un diario o escribir a cierta edad nuestras memorias tendría que ser una obligación impuesta por el Estado. Al cabo de tres o cuatro generaciones se habría recogido un material precioso y podrían resolverse mochos problemas psicológicos que acosan a la humanidad. La optimista cita de Giuseppe Tomasi di Lampedusa (“El Gatopardo”) forma parte del epígrafe que José Donoso escogió -¿con ironía?- para su último libro publicado en vida, “Conjeturas sobre la memoria de mi tribu” del año 1996 dedicado a las mujeres de su descendencia”. También el diario “El Llanquihue” del domingo 27 de noviembre dedica una interesante nota a las memorias y biografías, en este caso a la biografía que Elisabeth Epstein le dedicara a su madre la escritora rusa Irene Némirovsky. La titula “Descenso a los infiernos de la memoria” y describe al libro como un revelador ajuste de cuentas con el pasado. Números
En Calama visité una de las minas de cobre a cielo abierto más grande del mundo: Chuquicamata. Hablar de “Chuqui” como la llaman los lugareños llenaría un capítulo aparte. Lo que estaba en debate en aquellas semanas de noviembre 2011 era la disputa legal entre la compañía Anglo American y Codelco por el 49% de la mina Los Bronces, ex Disputada de Las Condes, en que también - lo que es usual en estas lides – intervienen otras compañías como Mitsui y la poderosa Mitsubischi. Claro que acá ya hemos abandonado los atractivos vericuetos de la cultura para ingresar de lleno en el frio universo de la economía. Hablar de cobre en Chile es como hablar de Soja en Argentina. En una comparación de las compañías mineras que operan en Chile y que incluyen a la Barrick Gold y la Río Tinto el Mercurio afirma que Codelco, la empresa estatal del cobre, vale entre 78mil y 97mil millones de dólares, produce 1.7 millones de toneladas de cobre fino por año y arroja una ganancia anual cercana a los 4000 millones de dólares. ¡Todo un número! Si continuamos leyendo a veces también algunos datos complementarios son indicios de una tendencia general que engloba a los otros países de América Latina: el 34% de los destinos de venta del cobre de Codelco es China (El Mercurio, 26 noviembre 2011). Según un estudio de comercio exterior de Chile del Ministerio de Relaciones Exteriores en el año 2010 las exportaciones de cobre representaban un 43% del total de las exportaciones. (El resto: 21% celulosa, 9% Fruta, 12% vino, 21% productos forestales) (2) Claro que no todo es minería en el país vecino. Abundan las notas sobre las inversiones en el exterior de las empresas de “retail” (Comercio minorista) como Cencosud y Falabella y las expectativas puestas en el mercado potencial y la vasta geografía de Brasil por parte de las empresas forestales Arauco y Masisa. (La Tercera, 27 de noviembre 2011). La producción vitivinícola del país siempre está presente en diarios y revistas develando sus intrincadas conexiones internacionales y su relación con el mundo del turismo internacional (Restoranes y hoteles de lujo). “Almavida quiere entrar al selecto club de vinos de 1500 dólares la caja” reza un titular del diario La Tercera confirmando una tendencia mundial que a su vez habla de evidentes inequidades globales. Después, en notas complementarias se filtran las problemáticas urbanas y sus consecuencias ecológicas tan comunes a todo el mundo. “Viña del Mar tendrá su propia ciudad satélite. Parte de los terrenos está en los palmares protegidos. Inmobiliaria asegura que preservará la flora del lugar” dice el diario La Tercera en la sección País del 27 de noviembre. “Proponen expropiar las dunas de Concón tras la decisión de cercarlas” escribe el Mercurio aludiendo a la presión demográfica que produce el crecimiento urbano sobre áreas ecológicamente sensibles. “Cercanía con áreas verdes mejora la plusvalía de una vivienda y facilita su futura venta” dice en otro lado con un tono algo más economicista el mismo diario. También las renovaciones urbanas están a la orden del día: “Valparaíso inicia carrera para convertirse en centro de investigación científica internacional. Proyecto de remodelación del edificio Severín liderado por el premio Nacional Ramón Latorre busca, además, contribuir a la recuperación urbana del puerto (Patrimonio Cultural de la UNESCO).” (El Mercurio, 16 de noviembre 2011) Claro que en estos tiempos de brechas sociales en aumento no es oro todo lo que brilla. Noticias sobre la pobreza, la marginalidad urbana y el acceso a los servicios básicos son una constante en los diarios que leí. Para aquellos que creen que la problemáticas de la droga y la inseguridad, producto de escenarios sociales de alta complejidad son patrimonio exclusivo de la Argentina, basta con leer los diarios chilenos y estudiar los gráficos y mapas del delito que incluyen para apreciar su extensión geográfica. (El Mercurio, 25 de noviembre 2011/ “Denuncia Seguro revela puntos críticos de droga en Santiago”) Lo mismo puede decirse con respecto a la problemática del acceso a la tierra y la vivienda, dejando de lado la compleja trama de la cuestión mapuche en la Araucanía. (“El Dilema Mapuche, Revista Occidente, octubre 2011) “Inician plan para evitar retorno de los erradicados a los campamentos”, escribe el Mercurio, “más de treinta mil familias viven en esas condiciones en el área de Santiago. Nos ofrecieron un departamento de un programa social, pero nos iban a mandar lejos y nos íbamos a sentir solos. Allá no conozco a nadie y vivir en un edificio es muy complicado” cuenta una mujer del campamento Violeta Parra de la ciudad de Valparaiso al periodista que la entrevista. Detrás de los argumentos del ingenuo imaginario del “progreso” necesario y universal los testimonios de los entrevistados revelan problemáticas humanas, culturales y sociales mucho más complejas. Zozobras políticas
A simple vista el escenario político y social del país vecino parece menos “politizado” que el nuestro o tal vez la política se desarrolla allí de otras formas. Todo pareciera ocurrir de manera más ordenada o en apariencia más formal. Cuando se discuten las dificultades por las que transita la sociedad se argumenta en forma más racional y con una utilización más intensiva de números y estadísticas. Sin embargo, durante mi estadía, el presidente Piñeira hablaba desconcertado de las incongruencias que existían entre las estadísticas positivas de su gestión y la sensación “térmica” negativa en las percepciones que la sociedad tenía de los éxitos de esa misma gestión.. No hay duda de que algo estaba pasando. Un funcionario político opositor formuló la frase indicada que resumía el estado general de las cosas: “se ha terminado en Chile la convivencia pacífica con la desigualdad”. ¡Vaya frase! Tal vez podamos utilizarla para otras latitudes. A medida que se acentuaban los conflictos por la “cuestión estudiantil” los diarios comenzaron a publicar estudios estadísticos de opinión de todo tipo. Una de estas encuestas compara el Chile actual con el de los años 70 titulando la nota respectiva: “Chilenos de sienten más acomodados pero perciben más violencia. La sexta versión del estudio muestra que la imagen de una sociedad de oportunidades se ha ensombrecido y que la percepción de conflicto ha aumentado”. A mí me interesan las estadísticas y las encuestas que puestas en sus respectivos contextos dicen muchas cosas. En este caso hay algunos comentarios reveladores. “Realizada en medio del conflicto estudiantil, los datos de la nueva Encuesta Nacional Bicentenario 2011 UC-Adimark (3) muestran una sociedad más tensionada y menos optimista respecto a la capacidad de Chile para resolver sus problemas. (…) Todos los indicadores como la esperanza de ser un país desarrollado, erradicar la pobreza, ser un país reconciliado y reducir la desigualdad de ingresos, ha descendido. El conflicto estudiantil de este año también ha afectado las metas en educación, pues este año, sólo el 47 % de los encuestados cree que en un plazo de 10 años se podrá resolver el problema de la calidad de educación” son unas de las tantas cosas que escribe el diario interpretando la encuesta. Las palabras de Roberto Méndez, presidente de la encuestadora también son reveladoras y bien pueden aplicarse al estado de ánimo general de la población de las democracias occidentales de estos tiempos. “Estamos ante un quiebre entre la ciudadanía y el mundo político que lo deslegitima” titula la nota el diario El Mercurio en su edición del 25 de noviembre 2011 y la conferencia del analista lleva el sugerente lema de “No hay peor ciego que el que no quiere ver”. Tomaría mucho tiempo comentar la nota pero vale la pena citar su comentario final: “Una reforma política profunda es imprescindible para recuperar la legitimidad de la representación”, a lo que nosotros podríamos agregar: cualquier similitud con nuestra realidad es sólo una mera coincidencia. Estudiantina
A los estudiantes secundarios en rebelión los encontrabas en todas las ciudades: San Pedro, Calama, Santiago, Puerto Montt. Las protestas sacudieron en sus cimientos a un país que se había desacostumbrado a las grandes manifestaciones y a la resistencia de la sociedad civil. La ciudadanía entumecida por largas décadas de dictadura y sostenido consumo y bienestar observaba absorta y temía por el orden institucional. Así lo manifiestan las encuestas. Las multitudinarias marchas expusieron los entretelones de los negocios de la educación, un derecho consagrado en la Constitución Nacional y aplicable a todos los ciudadanos por igual. “Calidad o gratuidad, el dilema de la educación” titula el diario El Llanquihue de fines de noviembre mientras que los demás diarios profundizaban sobre el debate parlamentario por los fondos a Educación. Nombres como Camila Vallejo, Giorgio Jackson, Scarlett Mc-Ginty y Noam Titelman – dirigentes de la Confech - se repiten en muchas de las notas en donde se habla de la “construcción de la verdadera democracia chilena”, un concepto que produce resquemores en la ciudadanía conservadora que no ha podido desprenderse del fantasma del pasado y teme al advenimiento de lo que llama un nuevo “populismo”. En comentarios, notas, cartas de lectores y advertencias de políticos se percibe el temor de que el movimiento estudiantil con sus amplias reivindicaciones esté cruzando el límite inexistente entre el campo de la educación y la sociedad en general. Se habla de la creación de una sociedad de oportunidades y de terminar con la desigualdad existente. Alvaro Matus, un periodista del diario La Tercera en una breve reseña sobre el escritor Giuseppe Tomasi di Lampedusa se expresa con respecto al tema de la educación diciendo: “La noción de que todo debe cambiar para que todo siga igual que Lampedusa expusiera en su obra “El Gatopardo” se proyecta hasta nuestros días y ayuda a entender la desconfianza de los universitarios movilizados y de la ciudadanía en general que ve en los políticos nada más que guardianes del status quo. (…) En sus maravillosas “Notas sobre literatura inglesa” estamos ante un tratado de educación. Las clases resultan vibrantes, llenas de curiosidades y momentos de profunda alegría y hay algo de placer y de dedicación tanto del maestro como de sus alumnos que debieran estar en la base de cualquier modelo de enseñanza. En los últimos meses la necesidad de llamar la atención sobre un sistema educacional subordinado a principios comerciales no ha permitido subrayar las notorias falencias del magisterio y las del alumnado. Habrá que partir por sentarse a la mesa con Lampedusa leído.” (La Tercera, “La educación según Lampedusa, 17 de noviembre 2011). Para viajeros
Finalmente, cuando uno va viajando por un país, también recurre a diarios, revistas y a la radio y la televisión para descubrir algún secreto natural o cultural que ha quedado al margen de los intereses turísticos de la mayoría. Algo con que podamos sorprender a nuestro vecino. En ese sentido los suplementos de fin de semana son invalorables y especialmente lo que acompañan a los diarios regionales. El Llanquihue de fines de noviembre trae una nota sobre los ferrocarriles del historiador Pablo Fábrega titulada “98 años del ferrocarril longitudinal de Chile”. Cuenta allí que el ferrocarril que unió Santiago con Puerto Montt se inauguró en el año 1912 reemplazando el antiguo Camino Real que corría a lo largo de la Cordillera de la Costa y las rutas lacustres que utilizaban el lago Llanquihue. La nota aporta algunos datos geográficos que seguramente interesen a los viajeros en búsqueda de hitos arquitectónicos que han quedado relegados en el tiempo y en una geografía desplazada. Otra nota habla del renacer de los salineros de Cáhuil en la región de Pichilemu cercana al epicentro del último terremoto, en donde un grupo de pobladores cosecha sal en forma artesanal y otra nota similar nos cuenta sobre los artesanos que producen aros, brazaletes, rosarios, mosaicos y esculturas de lapislázuli y combarbalita en el valle de Limarí. ¿Quién no quiere hacerles una visita en un futuro viaje? Hay artículos que proveen a los viajeros de datos preciosos referidos a la cultura y a la vida cotidiana de ciertos lugares como el que habla del “último bar-restaurante bohemio de Viña del Mar”. “La Flor de Chile” nació en el año 1930 como un pequeño almacén de barrio convirtiéndose con el tiempo en un lugar de recalada de estudiantes, empresarios, abogados, políticos, periodistas, ex marinos y jubilados sin distinciones de edad, clase o color político”. ¿Qué tal si lo agendamos para un próximo viaje? Nunca faltan en los diarios de Chile los artículos que se refieren al legendario sur, es decir a los ventisqueros y los bosques que cubren la Cordillera que se extiende al sur de Puerto Montt hasta Puerto Williams. El título reza: “La ruta al ventisquero Montt, puerta de entrada a Campo de Hielo Sur. Faltan sólo 600 metros para que la senda de 57 kilómetros desde Río Bravo permita llegar en vehículo muy cerca de los hielos milenarios en la Patagonia chilena.” Registros fotográficos y mapas acompañan el escrito e invitan a los viajeros a aventurarse en la todavía inexplorada y escasamente poblada región. Para los que creen que las desgracias sólo se abaten sobre nuestra geografía está la nota del 19 de noviembre 2011 del diario El Mercurio titulada: Erupción volcánica ha completado casi seis meses: Vuelos cancelados por cenizas del Caulle dejan pérdidas por 10 millones de dólares en Los Lagos. Según empresarios de la región, las cancelaciones hoteleras por seminarios y congresos suspendidos debido a problemas en las conexiones aéreas llegan hasta el 50%. Preocupa el impacto en la temporada de verano.” ¿Suena conocido? El país inmaterial
Una nota del 19 de diciembre es una buena introducción al epílogo de este ensayo. “Artistas rompen las fábulas de nuestra “Imagen País”, dice el Mercurio agregando: “chilenos, peruanos, bolivianos y argentinos trabajaron a partir de los conceptos que se usan para definirnos como nación. Buscando contrapuntos y reflexiones exponen en el GAM.” El tema es tan viejo como la humanidad. Para ponernos en tema basta con recordar el nombre del cuadro de Paul Gauguin: “¿de dónde venimos? ¿Quiénes somos? ¿A dónde vamos? Si bien la pregunta que los artistas pidieron responder es ¿qué es Chile?, ésta podría extenderse a ¿Qué es ser latinoamericano? O inclusive a ¿Qué es ser habitante de este mundo hoy? Pero no seamos tan ambiciosos. En la atmósfera reflexiva de los Bicentenarios y tanto para chilenos como argentinos la pregunta, vinculada las cuestiones más generales de la identidad, quedó flotando en el aire. Pero es justamente el turismo el que pone sobre el tapete en forma persistente las cuestiones de la identidad porque los viajeros buscan lo propio y lo original cuando recorren una geografía que no es la suya. ¿Qué puedo encontrar que no he visto o no conozco aún? Esa es la pregunta que nos hacemos cuando viajamos a tierras lejanas y diferentes. Por otro lado, los lugareños, quieren mostrar lo que les es propio, lo que los caracteriza, aquello que les da su identidad particular. En aquellos años 60 y 70 Chile era un país de apariencia pobre pero con una fuerte identidad cultural que se reflejaba entre otras cosas en su rico folklore y que produjo un movimiento musical altamente politizado y sin tener un equivalente en otros países vecinos: la nueva canción chilena. En la efervescencia política de aquellos años todos cantábamos esas canciones y muchas veces simplemente por su bello contenido poético. Las canciones reflejaban la vitalidad de un pueblo. Y luego llegó el golpe y nada volvió a ser igual. Hubo un tiempo en que en Chile escuchar a Violeta Parra, Víctor Jara, Patricio Manns o a los Quilapayún era un acto clandestino. Luego la economía de mercado impuso sus reglas culturales y de la clandestinidad se pasó al olvido. Preguntabas por ellos y muchos jóvenes te miraban con asombro. Se los escuchaba afuera cuando se quería recrear el imaginario que todos teníamos del otro chile, el que se desvaneció con el golpe. Y no hablo de política sino de cultura e identidad. ¿Qué es Chile entonces? Chile, como la Argentina, es muchas cosas. Chile también es su música, por eso cuando este noviembre en el Aeropuerto de Santiago escuchaba a Violeta Parra mientras almorzaba tuve la sensación de que algo estaba cambiando, de que tal vez Chile esté nuevamente en un punto de inflexión. Violeta en los aeropuertos es una señal. Hans Schulz
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Calama, Mural
Memorial. “Bajo el cielo azul de Atacama”

