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Altar para la memoria
Miércoles 20 de Junio de 2012 19:39 - 6038 Lecturas.
Altarcito-Foto3Este 17 de junio, familiares y amigos de Diego Bonefoi dieron vida, junto al padre Carlos, a un pequeño altar para recordar al joven y su trágica muerte. Hans Schulz estuvo ahí y comparte su mirada con los lectores de B2000.

Altarcito
Hans Schulz

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Bariloche, 17 de junio 2012

Yo se lo que va a venir ahora: la violenta serie de diatribas, injurias e improperios. Pero así fueron las cosas. Un cabo de la policía de Río Negro que una fría madrugada de junio del año 2010 asesina por la espalda a un joven de 15 años en los barrios altos de nuestra ciudad. Lo demás es historia. La historia que leemos. La historia vivida es otra. Además cada uno tiene la suya. Diego con sus quince años también tenía la suya, la que se llevó al reino de la muerte ese fatídico día en que lo asesinaron en los barrios en los que nació y creció. Otros nacieron y crecieron en otros lugares de la misma ciudad, como yo. Y eso va determinando tus percepciones, condicionando tu mirada, limitando tus acciones. Sin embargo nadie puede negar que ese particular acontecimiento que se llevó la vida de Diego desencadenara la larga sucesión de hechos posteriores que llevaron a la inauguración de este solitario altarcito este 17 de junio del año 2012. Son todos eslabones irremediables que la fatalidad unió. Nadie puede negar estos hechos. Un juicio y una condena los confirman.

Todos sabemos que hay mucho más y que las invisibles ramificaciones hablan de otra escena que hunde sus raíces en universos mucho más oscuros como lo son las irremediables carencias de la periferia,  las aciagas secuelas de la droga, la falta de oportunidades que sufre una parte importante de nuestra juventud, la parcial ausencia de una política integral de inclusión por parte del estado, la escasa preparación profesional de la policía y las complicidades de la justicia.

Dos cartas firmadas por dos sacerdotes y un grupo de padres del Alto de nuestra ciudad, publicadas en diciembre del año pasado en forma de denuncia y advertencia pública, alertaron a la opinión pública sobre el estado de vulnerabilidad en el que se encuentra una gran parte de la juventud de los barrios de Bariloche. (1) “Bariloche adicta, violenta y corrupta” tituló oportunamente en un medio local la nota que se refería al tema.   Ambas cartas presentan un escenario poco alentador cuando hablan de que “el horizonte se va oscureciendo mientras todos sacan su tajada a medida que crece el negocio de la droga en la noche de abajo y en los barrios de arriba dejando a nuestros hijos en la mayor vulnerabilidad.” A esto, dicen las cartas, se suman “la destrucción del tejido social y la integridad de la familia, todas causas y efectos a la vez de esta problemática. (…) No queremos más ningún joven “usado” en el negocio de la droga, no queremos más hijos muertos o golpeados, no queremos más “transas” en nuestros barrios, basta de complicidad policial, empresarial y judicial.

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Como madres, padres y adultos preocupados por esta situación exigimos que esta no sea una carta más, queremos respuestas concretas, no se metan más con nuestros hijos. Esta denuncia es el resultado de lo que vemos diariamente en nuestros barrios y de decenas de testimonios recibidos de nuestros jóvenes a lo largo de los últimos meses, no se firma con nombres y documentos porque como es evidente la impunidad rige en nuestra ciudad y no estamos dispuestos a poner en riesgo ni a mayores ni a menores, es la justicia la que tiene la obligación de actuar”.

La sociedad, la policía y la justicia son todos temas que inundan la agenda informativa de los medios de comunicación de nuestra provincia y las provincias vecinas en estos días y son un fiel reflejo de las desidias institucionales y las asignaturas pendientes que se fueron acumulando a lo largo de los años con trágicas consecuencias sobre la vida cotidiana de la ciudadanía.

En el fuego cruzado de esta escena quedaron las vidas de muchos jóvenes humildes de la provincia, entre ellas la de Diego.

Cada barrio de nuestra ciudad tiene su historia, la vieja y la reciente. Cada barrio va construyendo su identidad con retazos viejos y retazos recientes. Fragmentos de vida, miradas encontradas, muertes envueltas en el pesado manto de la fatalidad y acontecimientos aparentemente inconexos. En las conferencias sobre planificación estratégica urbana, en disertaciones organizadas por universidades y fundaciones que hablan sobre la necesidad de actuar para paliar las evidentes inequidades de la ciudad o en simples charlas de café con nuestros amigos se perciben atisbos de diagnósticos acertados y  radiografías que se acercan a la verdad. ¿Qué nos falta para actuar?  

Nadie imaginó que los efectos de la bala de esa madrugada y de las que siguieron ese día iban a durar tanto. Muchos pensaron que iba a ser como siempre, unos meses de exaltación y protesta y luego el olvido. Pero así no fue. A dos años de ocurrido, el altarcito de Diego y los cerámicos que ahora pueblan la plaza Ceferino y la sala del Concejo Municipal de nuestra ciudad cuentan otra historia.

Como dije al comienzo de la nota, yo se lo que va a venir ahora: las injurias y los agravios. Vistos a la distancia bajo el inconcluso derrotero de los dos últimos años, el altar y los comentarios sólo traducen la tensión invisible de las miradas disímiles que atraviesan el tejido social de nuestra ciudad y lo poco que algunos han aprendido de lo que nos sucedió.

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Bariloche, 17 de junio 2012, “Una vela solitaria”

(1) http://www.bariloche2000.com/policiales/judiciales/64223-padres-del-alto-denuncian-venta-de-drogas.html

http://www.bariloche2000.com/index.php/archivo/servicios/la-ciudad/ultimas-noticias/64559-carta-padres-madres-del-alto.htmlAltar para la memoria
 

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