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Hace tres años atrás, un miércoles 13 de mayo, sorprendía a buena parte de los vecinos de Bariloche el fallecimiento de Mariano Egaña, destacado sociólogo, docente y comunicador, dueño de una mirada aguda y una sensibilidad especiales que lo comprometieron intensamente con la realidad de la ciudad, el país y la región sudamericana. B2000 se une al recuerdo de Clarisa, Susana Zoledziewski, y su madre, en esta fecha.
B2000 se une al recuerdo de Clarisa, Susana Zoledziewski, y su madre, quienes recuerdan a su "gran amigo de la niñez" y se unen "en un abrazo a Sandra y Juani en esta fecha". Y para recordar la fina estampa de un amigo, el digital comparte un comentario que envió al diario el 10 de enero de 2008, en el que aboga por "una nueva gestión de la política":
"Son muchas las personas en nuestra comunidad con un cierto grado de experiencia en la tarea política, que hoy se encuentran retraídas o inactivas respecto de la posibilidad de comprometerse en esa actividad o viviendo con grandes dificultades ese compromiso.
Esta situación no es un hecho político aislado. Se inserta en un contexto mayor, que es la relación entre la Sociedad Civil (la gente y sus organizaciones) y el Sistema Político (Estado, Gobierno y Partidos). Coinciden analistas y representantes de diversas ideologías, en que esta relación es hoy - paradojalmente - de ruptura. La desvalorización y el descreimiento en relación a la política por parte de la Sociedad Civil, así como la creciente actitud de ignorar los reclamos de la gente por parte de los funcionarios , son algunos de los síntomas de este divorcio entre mandantes y mandatarios, entre ciudadanos y gobernantes. Las manifestaciones y desbordes populares en el interior argentino y en los grandes centros urbanos, demuestran que tal ruptura puede aún crecer en su nivel de conflicto, violencia y represión. Un análisis más profundo para poder identificar y enfrentar las causas de este malestar social y político, es una necesidad reclamada por vastos sectores de la sociedad.
Las explicaciones del fenómeno ensayadas por nuestros funcionarios, o bien rayan en la simplificación, o bien apenas rozan la superficie de una realidad social que es esquiva a una percepción inmediata. Los discursos de la política argentina, hoy no se caracterizan por basarse en el pensamiento organizado y la reflexión. En este sentido, la ausencia de estudios e investigaciones de las problemáticas sociales acumulada tras 24 años de restauración democrática, condena a la sociedad en su conjunto a una orfandad peligrosa: la ausencia de información precisa y comprobada. Bariloche, en este sentido, es todo un ejemplo. Aún se gobierna por olfato o intuición, sin investigación ni planeamiento, aún se confunden causas con efectos, aún nuestros políticos limitan su conocimiento de la sociedad a una encuesta electoral o de imagen. Se ha reemplazado el análisis económico, social y político por el diseño, la publicidad, la peluquería y la moda. Las ideas están en cuarteles de invierno... porque ellas nacen del pensamiento.
Entretanto, para nosotros, los ciudadanos comunes, no es fácil lograr una observación precisa y desapasionada cuando los conflictos sin aparente solución se suman a más conflictos, y nuevos conflictos aparecen para sumirnos en situaciones personales o familiares graves, estados de dolor, frustración, furia y desesperanza.
Entonces, no pretendemos dar una respuesta integral a los problemas enumerados. Esa respuesta es producto de un proceso social que implica debate, reflexión, consenso y voluntad política. El objetivo de este artículo es comentar el punto de partida para la observación y estudio de la crisis social, de forma de comprender la magnitud y alcance de sus causas y efectos.
Antes que nada, se debe poder discernir entre lo urgente y lo importante, de forma de determinar y precisar los diversos niveles de emergencia de una problemática específica. Vale como ejemplo el caso de la Educación, que consta de varios problemas simultáneos. Pero una cosa es la discusión sobre las condiciones laborales y salariales del docente, y otra bien diferente - mas no ajena - es la discusión sobre qué Educación pretendemos legar a las generaciones futuras. La primera, coyuntural y de sector. La segunda, eminentemente estructural y de largo alcance o, para decirlo de otra manera, una discusión que compete al diseño de una política de Estado.
Indudablemente, lo urgente merece atención y soluciones, pero si lo importante no comienza a ser contemplado, viviremos en la pura urgencia de mitigar explosiones sociales, de carácter más o menos violento.
¿Está nuestra clase política capacitada o concientizada para reunir en la acción de gobierno ambos niveles de la política? ¿Existe voluntad para abandonar una forma determinada de gestionar la cosa pública y reemplazarla por otros sistemas de gestión?. Como sea, el cambio ya está planteado y en pleno desarrollo. Hoy, no existe político que no condene las prácticas clientelares , aunque por detrás las amparen. Sin embargo, la sociedad está madurando. No sólo articula un reclamo específico al Sistema Político, sino que, también (y acaso sea lo más trascendental), comienza a protagonizar nuevos roles y poner en práctica nuevas actividades de profundas consecuencias para el fortalecimiento de la Sociedad civil.
Los grupos de privilegios (públicos y privados) no saben, ni pueden, ni quieren acompañar este proceso. El desafío de la Sociedad Civil está en su propia base. La transformación se inicia allí.
Mariano Egaña Sociólogo".
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