Marcelo Ayala, Fabián Signato, Jorge Bonilla y Julio Amoedo opinan sobre ayuda a Chile.
Mariana, te invito a que vayas a Chile y veas como te tratan, no te atienden los hospitales gratis como acá , el trato hacia nosotros es despectivo, y acá la nieve ha hecho desastres y no nos ayudaron. En el norte argentino hay niños que se mueren de hambre; en Chaco y demás, así que no vengan a hacer demagogia por qué Chile es más noticia que el Norte Argentino. Lamento lo que les pasa pero acá hay seres humanos como allá con problemas y no es por temblores. Si hay gente que está en desacuerdo, cosa de ellos; el que colabore también.
Marcelo Ayala
Ayudemos a Chile
La tragedia que azota a la nación chilena y que parece no tener fin, me permite por estos días un importante espacio de reflexión personal. Ver una naturaleza que da señales de maltrato o será que terremotos habrá siempre mas allá de las maldades que podamos pergeñarle a nuestro planeta, nuestra casa. Pero una vez ocurrida la tragedia llega el momento de las decisiones. Y estas no se manejaron con dudas, no se hicieron esperar. Rápidamente este país con enormes problemas de desigualdad social, envió la ayuda que no envía a sus propias provincias colapsadas por la miseria y la precariedad. Pero qué vamos a hacer, somos así, corremos rápidamente para ayudar al vecino y nos olvidamos de nuestras propias necesidades y hermanos. Será inconsciencia, será un entendimiento muy sui generis de lo que es solidaridad. No lo se, pero esas provincias alejadas de la mano de Dios con hermanos sufrientes, también deberían recibir nuestra ayuda. No por eso debemos dejar de resaltar acciones como la que generó el camión que desde Bariloche llevo ayuda a Chile. Un país al cual miramos a veces con admiración por su orden y progreso pero que un terremoto dejó en evidencia la polarizada que esta su sociedad, la mezquindad en las acciones deplorables de algunos habitantes, el reconocimiento de la prensa chilena de la nula ayuda del empresariado chileno con sus propios compatriotas y por eso hubo que hacer un Teletón y la aceptación, fuera de todo orgullo que es tan familiar en ellos, de recibir cuanta ayuda le pueda enviar su viejo rival, Argentina. Porque fuimos rivales, a punto de entrar en guerra en 1978, con acciones que después fueron deleznables si tenemos en cuenta la condición de vecinos pero también de espías del enemigo. Amigos de los ingleses, no trepidaron, gobierno y sociedad, no olvidar esto, en espiar a favor de nuestros enemigos de entonces. Me cuesta encontrar en los medios cual es la ayuda que Inglaterra, su amigo de entonces le ha hecho llegar a Chile. Nosotros no cesamos de enviar ayuda, los ingleses qué hicieron, ¿tal vez algún email de cortesía por lo menos? Coincido con los que crean que eso ya es historia antigua. Algo que pasó, dolió y deberíamos superar, mas no olvidar. Pero no es fácil. El chileno no olvida. ¿Cómo? Les encanta Buenos Aires, les encanta nuestra cultura, nuestras mujeres, nuestros restaurantes, nuestra onda tan moderna, y entonces vienen de turistas y siempre son bien recibidos. Pero cuando por trabajo tengo que relacionarme por ellos, siempre uno espera el momento en el cual saldrá el tema, uno desea que no llegue nunca, no hablemos de Malvinas, estoy trabajando y no podré contestarle como debiera, pero casi siempre la pregunta viene con sonrisita acorde "Y...Cuantos muertos tuvieron en Malvinas...eh? Salieron segundos...no?â€. Y otras estupideces parecidas. Los miro y callo. Imposible contestarle, me juego el trabajo. No son todos iguales, no. Sería injusto que lo negara. Pero he encontrado mÁs respeto en un ingles con una remera del Invincible y diciéndome que navegó en un crucero alrededor de las Falkland y luego disculpándose, que en un chileno bromista de mal gusto. ¿Por qué, me pregunto, porqué tanto resentimiento? Como sea, acá estamos, de pie para lo que necesiten, enviando ayuda que no es fácil conseguir, conmoviéndonos con sus dolores y deseándoles que cesen los temblores, no entendiendo sus elecciones políticas, aceptando sus malas bromas, abrazándolos en los Oscar, como buenos vecinos; superando, pero no perdiendo la memoria. Sigamos ayudando a Chile. En todo lo que podamos. Fabian Signato
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Algo que no mencionó Mariana Hernandez Coincido con lo que dice Mariana Hernandez y quiero agregar algo. Poco antes de la guerra por las Islas Malvinas Argentina inició operaciones militares con la idea de quitarle a Chile por la fuerza las tres islas del Beagle que un fallo internacional le habia concedido a Chile.
Lo que hizo la dictadura de Pinochet al darle soporte a los ingleses fue apoyar al enemigo de su enemigo. Porque esta claro que la dictadura argentina habia estado dispuesta a atacar a Chile.
A mi me parece mal lo que hizo Pinochet y su pandilla de criminales pero razonar como razonaron ellos (lo de ayudar al enemigo de tu enemigo) es bastante comun en todo el mundo y tiene su lógica cortoplacista pero lógica al fin en una relación de desconfianza como la de aquel entonces.
Hoy dia no se debe cultivar la desconfianza y el rencor porque sino se entra en una lógica perversa, en un círculo vicioso que no lleva a nada bueno. Por el contrario, entendiendo que ambas dictaduras se manejaron con una logica indeseable y haciendo hoy dia gestos que nos alejen de aquella lógica podremos conservar y enriquecer una relación constructiva.
Ademas esta la cuestion del corazón: quien mas quien menos conoce y aprecia personalmente a algun chileno aqui o del otro lado de la cordillera, o aunque no sea asi, uno siente empatia ante la catastrofe, ¿como negar la ayuda, por mezquinas razones historicas o politicas que no dejan ver el arbol, dejando de lado el aspecto humano y sentimental?. Julio Amoedo
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Responden a Ernestina
Sra. Ernestina no creo tener la verdad sobre este asunto. Cuando Decia en mi anterior comentario que debemos tomar conciencia del lugar en el que vivimos, intentaba referirme a que esta ciudad no está preparada para resitir ningún tipo de catástrofe y me parece que el uso de guardapolvos por parte de los profesores no ayudará en nada a una evacuación, la mayoría de los profesores trabajan en muchas escuelas y creo que ellos terminarían siguiendo a los alumnos que conocen mejor el lugar donde estudian al momento de evacuar. Me tomé el atrevimiento de contestarle ya que yo trabajo en dos escuelas públicas, uno laboral con alumnos discapacitados por la mañana y otra primaria con alumnos comunes por la tarde. Entiendo de su preocupación, pero insisto no creo que el uso de guardapolvos ayude en nada.