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| Pobreza y utopía |
| Viernes 06 de Julio de 2012 18:31 - 7074 Lecturas. |
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Una profunda reflexión del veterinario Horacio Vautier en estos días de intenso frío. Cita a Tomás Moro y a Miguel Hernández para comentar que el hambre es lo primero que aprende el niño al nacer. Y al hambre suma el frío. Y al hambre y al frío, la "suerte" que de cada quien. "¿Cuántas personas en Bariloche están esperando ser llevados a la isla Utopía?", pregunta.
Utopía
Tomás Moro (1478-1535) en su libro “Utopía” denuncia con un fino tono burlón el comportamiento de políticos y las conductas sociales de Inglaterra de su época. “Utopía” es una isla de ficción donde no existe la riqueza ni la pobreza, es posible la igualdad y la justicia, el orden y la libertad, la concordia y la fraternidad. La delincuencia se piensa solo como resultado de las injusticias sociales. Tomás Moro fue, entonces, el creador de la palabra utopía, la que según la acepción original es “un lugar que no existe” y según el significado posterior, actual, es “proyecto, sistema o gobierno ideal, pero irrealizable”. Sin embargo, lo que hoy puede ser utópico, con el tiempo puede transformarse en algo realizable. Cuando en 1865 Julio Verne (1828 – 1905) escribió “De la Tierra a la Luna”, además de una ficción era una utopía para la época llegar a la Luna, pero 100 años después el hombre cumplió ese objetivo. Con el mismo criterio hace 100 años era utópico pensar en un trasplante cardíaco exitoso, y hoy ya no lo es. Por consiguiente se podría afirmar que no todo lo que se considera utópico es irrealizable, o mejor dicho no todos los proyectos “ideales” son “irrealizables”. En ocasiones dependen de la necesidad, de las prioridades, de la voluntad, del conocimiento adquirido a través del tiempo, y todas ellas a veces también dependen de decisiones políticas y cuando hago referencia a las decisiones políticas no es más que las asignaciones presupuestarias para cada proyecto. Miguel Hernández (1910-1942), haciendo referencia al hambre del niño recién nacido que mama casi de inmediato cuando la madre lo pone sobre su pecho, en su poema “El hambre”, dice: “…tener hambre es lo primero que se aprende…”. Me permito agregar que el frío es también uno de los primeros “aprendizajes” del neonato que sale del vientre de su madre, con una temperatura de 37 °C, pasando a una temperatura ambiental inferior, y entonces el abrazo de la madre lo protege. A partir de esos momentos no todos corremos la misma suerte, todo depende de la “cuna” donde somos criados. Algunos sentiremos hambre y frío solo por momentos mientras otros están condenados a la espera de ser llevados a la isla “Utopía”, donde, por lógica, nadie pasará hambre ni deberá sentir frío en forma permanente. Eso esperan porque varios se lo prometieron. Ya les hablaron de esa isla. ¿Cuántas personas en Bariloche están esperando ser llevados a la isla “Utopía”? ¿Cuántas de ellas querrán llegar a la isla para, al menos, no padecer hambre y frío? ¿Todos sentimos eso como necesario y prioritario? ¿Existe la decisión política?, o dicho de otra forma: ¿Qué parte de los presupuestos de la Nación, de la Provincia y del Municipio están destinados a “pagar los pasajes” hacia la isla “Utopía”? Si obtuviéramos respuestas serias a estas preguntas, tal vez podamos lograr que, para muchos vecinos, dejar de padecer hambre y frío permanentes no sean “utopías” y en cambio sean “ideales realizables”. Cuatrocientos años después de su muerte, Tomás Moro fue canonizado por la Iglesia Católica y desde entonces se lo conoce como Santo Tomás Moro. A fines del año 2000 el Papa Juan Pablo II eligió a Santo Tomás Moro como patrono de los políticos y los gobernantes. A quien corresponda. Horacio Vautier |






