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Un barilochense también festeja por el Oscar
Martes 09 de Marzo de 2010 00:54 - 1772 Lecturas.
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Miguel Caram,
camarógrafo de El secreto de sus Ojos, es barilochense y relató el orgullo y la alegría vividos tras la obtención del Oscar como Mejor Película extranjera por parte de El Secreto de sus Ojos. Destacó la solidez del equipo técnico durante el rodaje y afirmó que "fue un proyecto lindísimo, desde el principio".
Miguel Caram es un camarógrafo barilochense y expresó su alegría por el triunfo de El Secreto de  sus ojos, ganadora de un Oscar como Mejor Película Extranjera. "Estamos re felices, estoy afónico, estuvimos festejando y gritando hasta tarde. Yo soy el camarógrafo de la película, fue un proyecto lindísimo desde el principio, desde la pre-producción. Juan nos planteó un reto enorme por unas escenas bastante complicadas para realizar que iban a requerir muchos efectos visuales, para nuestro cine era una propuesta con la que estabamos todos fascinados y super enganchados, se formó un equipo técnico durante el rodaje super sólido, de mucha amistad y mucha fraternidad". comentó que debido al reto que significó la realización de esta película, "la remera de la película tenía la frase que decía ¿podremos hacerlo? por todos lo restos que teníamos en las ditintas áreas y ahora estamos felices porque la película quedó re linda y fue un golpe de energía, de aire fresco para nuestro cine".

Respecto a cómo fue convocado por Juan Campanella, el director del film, comentó que "tuve la suerte de enganchar en un proyecto que el hizo para televisión hace unos años que se llamó Vientos de agua, una miniserie muy lindo coproducida con España".

En declaraciones a Radio Seis, señaló que se trata de un director "con el que me moría por trabajar y a raíz de este proyecto tuve muy buena onda con él, me siguió llamando para cosas de televisión y cuando surgió la posibilidad de un largometraje yo estaba siempre ahí mandándole mails y me convocó y pude trabajar".

Al ser consultado sobre la posibilidad de vivir de su profesión, afirmó que es "50 y 50, digamos. El cine tiene grandes altibajos, años buenos y años no muy buenos. El año pasado con la crisis mundial fue bastante flojo y este año parece que va a volver a repuntar, se está viviendo con entusiasmo y hay muchos proyectos."
Manifestó que el equipo técnico estaba conformado por aproximadamente 60 personas, cubriendo áreas de maquillaje, peinado, vestuario, cámara , fotografía, etc. En post producción había un equipo para efectos visuales, había un equipo conformado especialmente para este trabajo de 9 meses de post producción.

En relación con la toma del estadio Tomas A. Ducó de Huracán -la pasión por Racing, un punto alto del film- dijo que "esa es la que nos llevó más tiempo de diseño, principalmente. Nos tuvimos que juntar  2 o 3 meses antes e ir todo el equipo a la cancha, hacer como si fuese cuadro a cuadro con fotos y dibujos planeando cómo iba a ser todo porque la toma requería la precisión de una relojería suiza. Los movimientos de cámara eran en mano y eso complica bastante la post producción digital". Afirmó que la cancha estaba vacía y la filmaron con 200 extras y tenía que parecer llena, "los jugadores en la cancha, la verdad que quedó buenísimo. Para nuestro cine fue la gran novedad y tener un standard de calidad que internacionalmente funcione y lo acepte. En este sentido Juan es un tipo muy riguroso pero con un placer enorme nos acoplamos y seguimos sus indicaciones, él es el primero en decidir si la cosa está bien o no y no acepta más o menos. Cuando estás guiado por un director de ese calibre te sentís re seguro y vas ciegamente a dónde él te manda".

"Todo se hizo con cámara en mano y use un dispositivo que diseñé para poder hacer esas corridas porque en los ensayos se utilizan cámaras pequeñas pero las que finalmente se utlizan son mucho más pesadas y llevan más accesorios. Guillermo Francella fue tomando confianza de plano a plano, de una caminata rápida pasó a ir corriendo y ya era difícil seguirlo, da un vértigo impresionante, al final, de todas las tomas las que quedaban eran las que daban más vertigo", contó.

Finalmente se refirió a las cámaras y sostuvo que "estamos viviendo una transición tecnólogica, están surgiendo equipos digitales de mucha calidad y están entrando en desuso las cámaras con las que se filman las películas, es decir, el material analógico. En este caso, era una cámara que recién salía, sin historia y sin tradición en los quipos tradicionales de cine y está dando muy buenos resultados". SIn embargo, reconoció que "no deja de ser un prototipo, un híbrido pero la verdad es que los resultados que obtuvimos son buenos, tiene que ser un espectador de mucha cultura para distinguir si es material analógico o si es digital y el hecho de que sea digital ayuda mucho a la postproducción. Además, había un tema porque la película transcurre en dos épocas diferentes por lo que hay retocar el color,  los espacios no son como eran hace 25 o 30 años atrás sino sería imposible o muy costoso poder reproducir eso".

Señaló que el montaje y los efectos se hicieron en Argentina. "En España y por un tema de la coproducción, se realizó este proceso por el cual una vez que está terminada y se tiene un maestro digital, se vuelca a película para poder ser proyectada en cines porque los cines siguen teniendo proyectores analógicos y de a poco se están pasando a digital. Pero todo se hizo acá..."

Respecto al clima del rodaje afirmó que el que impone el clima del rodaje, la impronta siempre es el director y aseguró que "Juan es un tipo que además de ser muy riguroso y efectivo, como un ingeniero en la construcción de los guiones, es un tipo que la quiere pasar bien todo el tiempo, quiere divertirse, que haya un clima distendido de trabajo, nunca un grito, es un fiesta constante. Francella lo repite todo el tiempo, es un lujo para los actores, les da un lugar de importancia, les da su tiempo, los deja trabajar libremente y a los técnicos nos pasa lo mismo, no lo sentimos como un trabajo, parece hasta un juego, la pasás bien las 12 horas de filmación y eso después se nota en la pantalla cuando hay buen clima, se transmite a la película".

Reconoció que el Oscar "no me lo imaginaba para nada, es una cosa muy lejana trabajar en una película que pueda llegar porque hay que pasar muchas instancias previas, el filtro es enorme y lo estoy viviendo con una felicidad enorme. Gracias por el llamado, gracias a todos y como decía Darín, todos los que hicimos la película decimos que es algo que el público se lo merecía porque en seis meses, desde que se estrenó más o menos, no hemos parado de recibir elogios y es un premio para la Argentina y hay que disfrutarlo y seguir para adelante".
Un barilochense también festeja por el Oscar
 

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