
Será hoy a las 19 en el Paseo de las Colectividades, como parte del proyecto Austrocedrus. Cómo nació la idea, cómo se hizo, qué destino tiene. De los antiguos pobladores al homosapiens y más sobre Bariloche, en una entrevista sin descartes realizada por Hans Schulz. Y más imágenes.
MONICA GIRON/AUSTROCEDRUS/HOMOSAPIENS
Ojos claros/ojos oscuros
POR HANS SCHULZ
Ojos claros/ojos oscuros
POR HANS SCHULZ

(Entrevista realizada por Hans Schulz en Bariloche a la artista contemporánea Mónica Girón, nacida en Bariloche el año 1959. Para más información sobre su biografía y obra consultar en: www.mónicagiron.com.
Para más información sobre el proyecto Austrocedrus consultar en www.redgaleria.com y en el blog: www.austrocedrusarteenbariloche.blogspot.com.
Para más información sobre el proyecto Austrocedrus consultar en www.redgaleria.com y en el blog: www.austrocedrusarteenbariloche.blogspot.com.
Para la instalación en el Paseo de las Colectividades, la artista Mónica Girón viajo a Bariloche junto a Antonio Panno, al galerista Hernán Zavaleta (www.zavaletalab.com) y a Santiago Bengolea, curador y dueño de la galería virtual: www.redgaleria.com. Realizada el día 4 de Enero 2010)
MONICA GIRON con Santiago Bengolea en el Paseo de las Colectividades.
- Mónica, ¿hace cuánto que venís trabajando en el proyecto de Austrocedrus?
- En diciembre de 2008 comenzó este proyecto de intervenciones urbanas para las artistas de Bariloche y yo ya estaba involucrada personalmente y muy entusiasmada en participar. Por otro lado yo también asesoraba en particular a Ruth Viegener en todo el proyecto que ella tenía junto a Lorraine Green, Mercedes Schamber y Lucrecia Urbano.
Y en el mismo momento en que estaba este proyecto para las artistas de Bariloche para hacer algo al aire libre, algo que yo nunca había hecho, me invitaron para generar un proyecto en una estancia de la Provincia de La Pampa. Esto fue simultáneo. En diciembre del año 2008 hice el proyecto de la estancia pero también pensaba en el del Paseo. Por supuesto que hice el otro proyecto pensando que no iba a salir, pero al dueño le gustó y había que transformar la acuarelita que dibujé en una obra al aire libre y eso tomó 6 meses. El proceso incluía dibujar el proyecto, transformarlo, trabajar con un carpintero y con un fundidor de bronce y además trabajar digitalmente como los arquitectos con el programa “sketch-up”. Mientras tanto el grupo de artistas locales (Bariloche) presentó la solicitud de una beca al Fondo Nacional de las Artes. Iba pasando el año 2009 y en agosto instalé la pieza en el campo y participé con mi obra de los pulóveres (“Ajuar para un conquistador”) en una muestra en la ciudad de Neuquén en la sala de arte del Sosunc de la Universidad Nacional del Comahue. Mientras tanto seguía dibujando cosas para “Austrocedrus”, conciente de los costos que implicaba y los riesgos de robo si hacía algo en Bronce en una plaza. Estando en Neuquén me informaron que la beca había sido otorgada.
- ¿Y entonces viajaste a Bariloche para ver el Paseo de las Colectividades?
- Si, vine, lo recorrí y saqué fotos para hacerme una idea del lugar. Mercedes Schamber me preguntó entonces cuando pensaba inaugurar la obra. Le dije que era un poco más complejo que eso y le pedí los planos topográficos. En Octubre nos fuimos a Suiza a visitar los Alpes orientales. Fue muy emocionante. Visitamos una de las partes culturalmente mas trabajadas del mundo. No hay ninguna piedra que esté allí al azar. Y yo iba pensando y pensando en el proyecto del Paseo. También fuimos a Venecia, Florencia y Paris. Y seguía sin soluciones. Volví a Buenos Aires y mi galerista Hernán Zavaleta, con el cuál hice una muestra muy exitosa en junio Buenos Aires (“El centro del jardín”) me dijo que planeaba estar en Año Nuevo en Bariloche. Y así decidimos inaugurarla el 6 de Enero, el día de Reyes, que no deja de ser un día especial.
Para ese entonces yo pensaba en un grupo de cubos y esferas con los nombres de los antiguos pobladores. Entonces hablé con Vivian Scheinsohn que es arqueóloga y me dijo que no podía poner ningún nombre porque el panorama es muy complicado y hay denominaciones distintas para los mismos pueblos y etnias por parte de los diferentes autores y los mismos pueblos.
- ¿Es decir por ejemplo “mapuches” o “tehuelches”?
- Si. El panorama detrás de los nombres es mucho más complejo y Vívian me dijo que siempre iba a estar equivocada y que iban a surgir controversias como en el caso de las colectividades. Y entonces le pregunté ¿pero de donde vienen ellos? Y me contestó que son lo mismo que nosotros, somos todos africanos, todos somos Homo Sapiens. Le pregunté entonces si poniendo Homo Sapiens hacía algún error. Y me contestó que no.
Igualmente cuando hablé con otra amiga en Suiza me dijo ¡atención! No podes poner eso porque los chimpancés también quieren ser Homo Sapiens, ¡no pongas nada!
O sea que también ese concepto que parece una globalidad total genera rispideces. Finalmente me decidí por ese nombre.
-¿Y las piezas también tienen su historia verdad?
- Si, el artesano marmolero pasó inicialmente un precio descomunal. Mi galerista me dijo que tal vez las piezas las podrían solventar empresarios de Bariloche pero ya no teníamos tiempo y la Municipalidad nos dijo que no tenían interés en las piezas. Entonces decidí que hacía la pieza en un tercio del tamaño. Un cubo se iba a llamar “Homo Sapiens”, el otro: “alma” y el otro; “espíritu” más las dos cabezas, una de las cuales tiene ojos claros y la otra ojos oscuros. Todo lo pagué y es un préstamo a la ciudad de Bariloche. Además quería hacerlo de un material noble, es decir buscar la excelencia y que fuera algo lindo, algo serio y no algo hecho de materiales temporarios. Es una pieza sólida y que acepta las inclemencias del tiempo. De esa manera se resolvió. En mi caso soy invitada de honor por ser Barilochense y los demás artistas participan por concurso. Yo no concursé. Así decidí hacer esta pieza que fue bastante costosa y veremos después cuál será su destino. Tal vez la puedan comprar empresarios de Bariloche u otra gente interesada en que quede en el lugar, con el permiso del Municipio naturalmente. Es una opción.
- ¿Las 5 piezas fueron hechas en poco tiempo entonces?
- Si, se comenzaron a hacer en un taller a principios de Diciembre y se terminaron antes de navidad. Y el herrero acá en Bariloche preparó las bases en 4 días. Los cubos y las cabezas son de granito gris mara de la provincia de Córdoba. Los ojos son de piedra onix verde y granito negro.
- Mónica, ¿cuál es tu relación actual con Bariloche?
- Bueno, para mi Bariloche está lleno de lugares relevantes, memorias que me constituyen. Yo trabajé con todas esas memorias para hacer obras de arte durante muchísimos años. Son un estrato en mi construcción como artista. Desde hace bastantes años empecé a estudiar la cultura que me constituyó como estrato emocional en un sentido más amplio y con esto quiero decir no sólo con referencia a mi infancia que siempre tiene una impronta muy fuerte. Yo creo que cada escritor, cada artista tiene siempre referencias a su historia personal, en mi caso usé esta vinculación con mi ciudad natal como estrategia.
- Es como que siempre estás volviendo a casa.
- Bueno yo nunca perdí el contacto con mi ciudad. Mis grandes amigos han estado siempre acá y también mi padre. Hablar con vos siempre fue una fuente de mucha reflexión intelectual. Una vez un antropólogo francés me preguntó si yo trabajaba con antropólogos y le dije que si porque es una forma de pensar el mundo. Por otro lado el pensar una geografía fue también una forma de pensarme a mí misma. Es una forma de pensar el contexto del mundo emocional que me constituía. Esa etapa está atrás ahora pero es un estrato que existe. Ya no estoy trabajando ese mundo emocional ahora. Estoy trabajando otras cosas, quizás otros mundos emocionales, pero no el que me constituyó, el de la infancia para decirlo de otra manera.
- Mónica, muchas veces hablamos de tu casa paterna como un símbolo del Bariloche que no deja de mutar en claro contraste con el Bariloche inmutable de los pioneros.
- Si, el Bariloche inmutable no me interesa en lo más mínimo. Mi casa es un ejemplo de la avalancha bajo la cuál vive la ciudad. Después de vendida, la primera vez que volví a ver mi casa paterna/materna fue como ver un cuerpo vacío, pura estructura. Ese fue un impacto muy interesante, el reverso de la operación que hace Gastón Bachelard que es renombrar los lugares para hacer un contenido sensible emocional y evocativo de un pasado. Por eso el vacío tenía que ver con la avalancha que es Bariloche. El pasado se vacía muy rápido y lo que viene nuevo es avasallador porque la cultura que se está haciendo en Bariloche tiene una fuerza descomunal y no se sabe que va a ser ni lo que es. Es como un monstruo de mil cabezas, una hidra multifacética. Tener nostalgia de algo en cambio sería pensar desde un punto fijo. La movilidad en cambio implica intentar observar las mil cabezas y eso es apasionante y creo que es una tarea que queda por hacer o que hay que empezar a hacer.
La casa vaciada ponía en evidencia que estaba todo por hacerse. Ahora hay un negocio de montaña y el techo cambió y la fachada también. Antes fue una casa de heladeras y en el futuro puede ser una casa para vender ladrillos, no se. Yo siempre entro a Bariloche por allí y la voy viendo. No me afecta en lo más mínimo porque yo hice un trabajo muy grande sobre mi interioridad para vaciarla de lugares nostálgicos y desalojar cualquier posibilidad de nostalgia y conservadurismo basado en ideas fijas. Estoy abierta a lo que está en movimiento y el paisaje de la zona me emociona, me encanta.
- ¿Hiciste alguna excursión por la zona?
- ¿Hiciste alguna excursión por la zona?
- Si y por eso puedo decir que vuelvo con placer y con horror. Un amigo me decía que ir por la zona es algo así como hacer “turismo catástrofe”. Fui a ver el ventisquero negro y lo vi chiquito. Antes lo tocabas, ahora está lejos. En todos lados palpas la problemática. Bolsas de plástico por todos lados y los barrios que se multiplican. No hay nada parecido en otros lugares que yo haya visitado. En realidad es apasionante. Por eso también me gusta volver a pesar de que no necesito volver. Por mi carácter personal tengo una tendencia a cumplir con obligaciones familiares y filiales y por eso vuelvo. En realidad es una paradoja.
- A veces también hablamos del Museo de la Patagonia como un lugar emblemático de nuestras infancias. ¿Qué me podes decir al respecto?
- Bueno creo que recién hace poco tomé conciencia de que lo que más me impactó era que los que avasallaron el territorio no tenían la menor idea de nada y mezclaron todo y le pusieron el sello del ejercito presentando esa confusión para el que venía a vivir acá. Es decir, lo que me requería la atención en esos años y me decía ¡atención! ¡Atención! era la confusión aparentemente ordenada de animales embalsamados, trajes, banderas y lanzas. Se supone que un museo te enseña. A mi me llevaban para que aprendiera pero ahora yo sé que allí no aprendía. Lo que rescato hoy es la confusión y eso se corrigió. Ahora lo que hay es una visión revisada y romántica de la conquista a diferencia de la otra que era brutal. Lo que me interesó del museo lo procesé, hice obra y seguí viaje.
- ¿Nos podés contar algo de tus impresiones de Europa?
- Si. Es bastante impresionante porque si bien todo parece igual, el cambio es también evidente. Me impactaron mucho los Alpes. Allí la piedra de mil años es igual que antes pero la sostienen capas y capas de nuevos materiales producto de la civilización humana y la tecnología que no se ve. En las montañas hay cada vez más túneles, mas vías, mas ascensores. Todo parece igual pero no lo es. La vaca de hoy esta totalmente subvencionada y vale mucho más que antes y todo el pueblo se reúne para verla bajar de la montaña con su clásica campana. Es que tanto el marketing de esa vaca y su imagen proyectada millones de veces en la televisión junto a todos los que la están mirando y no la ven pero saben que la vaca existe, constituye un volumen cultural inmenso. Y son menos vacas ahora pero en el imaginario son millones y el sindicato más importante es el de los campesinos. Y no es un decorado, es el sindicato más fuerte.
Hace unos días yo fui a la laguna Los Juncos y observaba la vía y no se veían los durmientes. Eso no pasaría en Suiza.
- Es algo así como el eterno retorno del mito suizo, el extremo de lo conservador.
Si hay cambio que no se vea.
- Bueno, el cambio se ve. Yo quedé agotada de mirar. Porque vos mirás la montaña y no es como mirar el López por ejemplo. Vos mirás el López y ves una montaña. Allá es distinto. Yo había escuchado hablar del Eiger (Patrimonio de la Humanidad/Unesco) por Andrés mi hermano. Entonces me paré frente a él y me dicen: ¿ves esas cositas allí sobre la roca? Bueno, esos son los miradores del tren que sube en un túnel adentro del Eigger. ¡Hay 8 túneles adentro del Eigger! Los usan para los trenes en que viajan los japoneses para ir al otro lado para ver a la Jungfrau. Entonces ya no es una montaña, es un aparato. Sin embargo, en Suiza mantienen a ultranza la postal del paisaje con un viejo refugio, pero el lugar al que llegas parece de una película de James Bond.
Y nosotros hace algunos días subimos al Otto con un aparato que parecía hecho por artesanos a mano en comparación con lo que vi en Suiza. Parece un Mecano. El contraste es evidente. Además en el Otto hay un montón de edificios y juegos para estudiantes. Digamos que en comparación con lo que vi en Europa, acá hay mucha confusión, no hay memorias fijas. En realidad es fascinante, a mi me gusta, me genera preguntas y por eso vivo en Argentina. A mi no me da pena que cortaran el ciprés. Tal vez se moría igual.
- ¿Y el Paseo de las Colectividades?
- Para mí el paseo, afectiva y conceptualmente, era un baldío, un pajonal. Yo me crié sobre la calle Moreno y fui a la escuela 16. También cruzaba por allí para ir a Bomberos Voluntarios. Mi primera obra de arte fue un dibujo sobre el encuentro del Perito Moreno con los nativos debajo del ciprés y que yo me imaginaba amistosa. Por ella me gané un premio. Eso está en el folleto. Pero el lugar no me decía nada especial, excepto lo que me dijeron mis amigos en Bariloche que era un lugar vinculado esencialmente con las colectividades europeas. Por eso quise también inicialmente nombrar a los pueblos indígenas y me encontré con una problemática similar. Finalmente terminé utilizando conceptos mas abarcativos aunque separar al hombre del alma y el espíritu también produce ciertas controversias.
- Bueno Mónica, gracias y nos veremos hoy en la inauguración a las 19 en el Paseo de las Colectividades y luego en la conferencia de prensa y presentación del Proyecto Austrocedrus y charla en el Hotel Cacique Inacayal a las 2030.
Fotos y texto de Hans Schulz/edición B2000







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