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Una de poetas, hoy Raúl Mansilla
Domingo 26 de Octubre de 2008 22:04 - 5198 Lecturas.
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En la decimoctava entrega de Una de Poetas, la escritora y poeta barilochense Graciela Cros presenta a Raúl Mansilla, poeta nacido en Comodoro Rivadavia que construye una poética ecléctica y autorreferencial en la que abundan términos del lenguaje tecnológico y televisivo actual. 27 octubre 2008, lunes
UNA DE POETAS XVIII
Hoy Raúl Mansilla
HABLAR EN EL ESTANQUE
A Juanse

Hablar se está poniendo anticuado.

Yo hago cosas correctas pero mi cabecita va para otro lado, atenta contra el status quo imperante en la pieza de 3 x 4.

En mi cuerpo se libran batallas que termina perdiendo el que madruga.
Por eso, equivocado, el peso de la tradición no golpea mi puerta.

Cuando estoy de aliado a mi cuerpo miro el techo
contando los días las horas los minutos en que será mi enemigo, nuevamente.

Miro al techo porque hablar se está poniendo viejo.

Se rompió el vaso y estoy descalzo, los vidrios son pequeños espejos donde la culpa se peina en mi cumpleaños.

Quizás nunca supe apretar el botón correcto Hablar ya es algo en desuso.

Ningún sapo del estanque quiere ser hitler todavía porque con croar no alcanza.

Hablar se está poniendo anticuado.

ANTILABIOS

Tus labios solo labios que dan de beber a teleteatros,
pájaros que emigran de un canal a otro dando coordenadas falsas
objetos que abren el día, incendian la noche de Los Ángeles.
Labios que avanzan sobre el mouse indefenso que me guía
como un ciego por los pixels.

Y no más Oohh, balcones con flores, poemitas, desde el fondo de ti, etc.
ahora las cosas se alejan y acercan con el ZOOM

Estelas rouge, labios spanglish, californianos, inalámbricos, tintos, roble.

Salem de allí las brujas que vienen escoba contra viento y marea,
barren los labios de la fiesta, barren la suerte del murmuro,
labios temblorosos en la palabra golpeada, labios sin fondo.

Ni puentes ni rosas los labios en el vidrio no son huellas del amor,
confunden el sur con el rocío en la mañana, confunden la ternura y la moneda.

Y no hay labios araucarias, labios de fuego en la comisura del dragón,
ballenas saltando corazones que no existen.

Out poemas de labios.

Lunes de labios, I love you, leporinos labios que separan Neuquén de Los Ángeles.
En años en que nada conducía a Roma y vos comprabas cosas en Inglés,
good bye, hello, ok. los zapatos Sarkany.

Las vaquitas por la misma senda y los labios ajenos, finos.
El océano no va a hacer nada, compran tus labios ahora dicen
cosas en Spanglish, en las arenas bailan los
remolinos, las penas y las vaquitas,
se van por la misma senda
Tus labios ajenos, mi pena, mía, in transferible, feriada, semi circular, pene.

Tus labios no vienen por mi sangre, no sacian la sed de los ciber nautas
que huelen a podrido frente a las pantallas.
Alucard al revés de drácula propone relaciones serias
donde no se escriban más homenajes
a lo que no se palpa,
tus labios, lejos.

RUKA CHOROY
(CASA DE LOROS)

La ruka es la casa y los loros son nómades que van de un lugar a otro, con una mujer en cada cueva,
como marineros de agua dulce, sus salobres vidas,
no dejan tatuajes en este otoño, son otras sus estaciones,
otras.
Lo demás somos nosotros abrazados frente al lago Ruka
Choroy,
lo demás el silencio mayor, el lugar teniente,
las araucarias y los gansos,
latas de cerveza robadas en el hotel, cantin, palo, salame y queso,
rojos ñires desde donde saliste, descalza, a pedir sosiego.

Pero ahora estoy solo en el roquerío, mientras en la ciudad,
los autos esperan semáforos, mientras comés una naranja,
mientras Aluminé dada vuelta, es un pueblo de naipes,
castillos, corazones tomados de la mano intentando llegar
a mis labios que te extrañan.

Aluminé con sus casas hartas de ser hogares dulces
hogares, para atrás el equilibrio, gira como un tronco el
pueblo, el lago, el jinete,
los mapuches me miran azorados, no fue una buena
semana para la petaca, ni mis ojos, ni los loros que
decidieron emigrar.

Ya no sé ni lo que tomo, sin documentos, solo tengo ese
lago calmo,
en el que aparece tu rostro deformado por el chupetín que
chupaste en abril,
chupo yo también ahora, chupan todos, maman, sorben,
no es una buena semana para las bebidas espirituosas.

Voy al cementerio del lago, donde los antiguos me llaman,
tiro agua y migajas de pan,
te recuerdo, veo a la ciudad, los edificios, la terraza donde
colgás la ropa,
el otro día vi el sweater rojo que tanto me gustaba,
pero aquí no, no hay cordeles, ni freezers ni Walt Mart, ni
lugares donde vendan vino
después de las veintitrés.

Es casi de noche y no sirvo, no sé guiarme por las
araucarias, las estrellas todavía
son débiles, tengo caramelos en los bolsillos, voy cruzado
por el camino de tierra,
estoy en Ruka Choroy, aquí estuvimos juntos, nos
besamos,
y ahora dónde estás?
controlando alimentos en el puente, completando
crucigramas, viendo si llevan la guía,
el precinto, o estás viendo a capricornio en el diario, mi
signo, tu signo, nos dicen lo mismo, lo mío tuyo,
lo tuyo mío, nunca me dejes, nunca le des esto a nadie,
sos solamente mío/mía,
pero uno dice estas cosas borracho.

Pero es Ruka Choroy, donde corrías gansos, donde
estabas brotada,
es la habitación 107, es el otoño, es U2, es la poeta
Macky, es tu lunar y mis manos
quebrando palitos, es el borde del mundo, es la punta,
son los canelones, el vino tinto,
es la cordillera de los andes, que ahora te falta, porque
estás en la ciudad,
entre bocinas, ulular de sirenas sin escamas, picadas de
fiats unos, aviones que aterrizan, ochocientos cincuenta
canales de tele, doscientas efe eme, calles angostas donde
apretás tu bolso, y yo aquí tirando la piedra plana que
hace veintidós patitos en el lago,
patitos que no llegan a la orilla, donde espero, mientras
ruego que pueda caminar sobre las aguas o cambiar de
canal, o sacar el sweater rojo del cordel, o pedirle a los
loros que me lleven a las cuevas donde se emborrachan
para pedir perdón.

TU LOCURA Y LA MÍA

Tu locura y la mía son once dedos, tres narices, cinco ojos. La locura de todos los árboles. No hay espejo que nos tome, no hay salario para nuestra locura. Tenemos la locura de todos los cielos rasos del mundo. Somos la parte loca del planeta oscuro que cría hijos para comer sus ojos. Tu locura y la mía: especial espanto de serpientes, arañas, cerveza y clonazepam.

Cuál es tu loco preferido, el de la foto en la revista Rolling Stone o el que mira tras las rejas de su propia carne?
Mutilados, cortados en la superficie de nuestra felicidad, levemente abierta nuestra piel para que salga y tome aire el rojo que nos lleva a ese túnel sin salida.

Cuál es la solución, el antídoto? Sacar las cosas que cortan del planeta, prohibir los cuchillos, los vidrios trizados, las maquinitas de afeitar, tomar champagne con pajita, saber quién sos?

Primero de enero en el año nuevo en que la sangre fluye, sale y saca la cabeza para ver el día desde tu pantalón rosado, la alfombra azul y demás elementos que contribuyen al acto procreador de dar a luz manchas rojas que dan el nuevo día en el hospital en que no queres inyecciones. Igual la cama blanca, el sueño blanco, la enfermera blanca, el suero blanco; igual el estetoscopio blanco, la receta blanca, el consejo blanco, la medicación blanca y la muerte roja.

Cuál es el color de la locura?

Espero que venga mi hermana, que traiga la llave, para ver el día, la llave de la ciudad para entrar a todos lados, o es que el intendente no me quiere dar las llaves?

Igual te pones linda en la fiesta, te maquillas, te pones las sandalias plateadas, te perfumas para luego cortarte las venas.

Manuales de supervivencia para locos, eso, eso, como destapar cloacas, técnicas de vómito, que hacer ante sobredosis, o como evitar objetos cortantes.
No hay posesión entre nosotros porque estamos locos, nadie es de nadie
y el amor no significa nada. Estoy perdido en cuatro metros cuadrados.

No estamos inventando nada. Todo fue hecho y destruido.

Tu locura y la mía querida, nada que hacer la ballena ya está hundida en el mar las nubes hundidas en la mentira del cielo, la cuchara hundida en la sopa.

No hay alternativa, la música roja ya invadió la habitación y el sol se hace cargo de todo y no queda otra que barrer, sacar los vidrios, limpiar las manchas, ir a verte al hospital.

SOBRE EL AUTOR
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Raúl Mansilla
Nació en Comodoro Rivadavia (Chubut) y actualmente reside en Neuquén. Ha publicado "Mariaísmo" (1984), "De la Construcción de Mitos y Otros Sucesos" (1988), "Las Estaciones de la Sed" (1992) y "El Héroe del Líquido" (1999). "No eras un viajero inglés" y "Ojos Rojos"; ambos publicados en el 2004 en la colección Libros Celebrios.
Es director del sitio web “Escritores patagónicos” (http://escritorespatagonicos.8m.com)
Pertenece al grupo "Celebriedades” de Neuquén.


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