 La anteúltima entrega de Poetas del País está dedicada a otro joven talento, en este caso de Cipolletti (Río Negro). Eugenia Cavallin llega con toda la frescura de su palabra reveladora de otros mundos -que ya insinuó en su primer libro Callar ahora o hablar para siempre- y preanuncia el capítulo final de lal segundo estante de Una de Poetas, la sección de Graciela Cros en B2000.
UNA DE POETASPoetas del PaísHoy, Eugenia Cavallin (Cipolletti, Río Negro) 
es el síntoma que regresa que se instala y recorre reptando la tráquea un sinsabor pelea por hacerse oler en invierno suelo tener resfrío crónico no huelo no estornudo no cato hay humedad pegajosa vuelve esa imagen en la hora de la siesta en un 1º piso desnudos eternos donde me prometiste el fuego y el aire y la tierra y el agua te pasó como a Prometeo y a mí como a Briseida
1º estante en el medio libro tapa roja y naranja pág. 154, cita de hipersexualidad de Feruzotti. 3º estante a la izquierda libro tapa blanca y letras negras págs. 233 y 234, cita de abominaciones nocturnas de Manfield. último estante libro tapa negra y foto de " Gente deambulando" de Banofrio me quedo callada y me callo otra vez. Una brisa estacional cálida se desparrama en el este neuquino y la barda cadena de pensamientos se desdibuja sombría con el sol atardeciendo junto conmigo. Alguien está en el río pescando bronceándose tomando una cerveza juntando piedras andando en bici sentado en la orilla tirando piedras tomando una cerveza bronceándose mientras pesca Y el cordón de pensamientos arrastra la parafernalia de cascotes secos araujos enrollados dando vueltas en círculos sobre sí mismos que de a ratos calumnian y hablan solamente para molestar quédese ahí en la orilla quietito tomándose la cerveza a ver si acaso una benguí lo salva.
Cuando escuché de la unión entre Copi y Nino casi me camuflo para no desvirtuar la excelencia de la comunión que mis ojos asistieron Lo trans lo lentejuela lo brillo lo pastoso lo peluquería lo nocturno ahí estaban los dos tomados de los pies leyéndose entre lenguas cada uno su poema falta nomás creer que Nino se convirtió por una noche en Copi y viceversa
Domingos
Los domingos son los días de papá el patio, templo de sus culpas desaparece bajo sus pies surca la tierra poda los árboles y mira al perro cuando era chica no tenía patio ni perro y papá no sabía de los días domingos
TELEVISION POR CABLE
el ronronear de mis gatos te molesta encendés el televisor y las imágenes de todos los días te socavan la mente se te meten adentro siempre lo mismo esas grandes tetas y yo dejándome crecer las uñas para rascarte
botones de dos y de cuatro orificios el hilo pasa sin atarse no existe puntada sin hilo esos ojos botones desabrochan miradas acueductos arrastran pompa podrida olores engaños "no me mirés así, mirame así" fichas de casino corona del rey y de la reina monedas pesos liras australes fríos consejos fríos como el llano en llamas la alfombra roja encendida flagela pisoteada sucia de migas de pan perdones favores pedidos sin promesas resultado de tus ojos semiabiertos como puerta de nave espacial como filtro rendija de moscas que atraviesan aletean zumbidos la miel de la abeja salve reina esa forma de mirar panóptica dotada de espesas pestañas negras empastadas tus labios asedados labios de reina de la noche brillantina y la vendimia fiesta morada de tus ojos pestañas se despegan una a una los párpados alas aletas de pez espada mirada afilada fría traspasa cuelga del hilo la aguja infecta la sangre el grito del filo del cuchillo falo encendido-apagado salve reina la capa vestido abierto abajo las caderas un solo instante vestido de blanco el mundo gira y sigue girando el tiempo ratones escondidos juegos libre albedrío "ahora te toca a vos" uno por uno sin hacer trampas el estampido del corcho el vaso la copa que se llenan se desbordan las burbujas carcajadas que no están se fueron y el tiempo pasa corre carreras dedos enemistados sostiene la ceniza que calienta quema las uñas blancas por debajo el sonido del agua del inodoro del baño detrás la bolsa del tesoro perdido ojos tabiques anestesiados chispas aspiran del aire y por el aire despide por esos ojos botones flojos desabrochados caen como gotas en la alfombra sangre la reina llora de miedo
Callar ahora o hablar para siempre
Tengo cosas para decirte
Por ejemplo
No me gusta el color violeta
De tus labios
Ni la punta mocha
De tu lápiz
Con el que dibujás mi piel
Tampoco que sorbas
Haciendo ruido
Hay cosas que quiero pedirte
No elijas mi perfume
Ni mi ropa
Ni el hombre con el que quiero salir
La María
La María mea como hombre, cocina puchero pero no lo come. Le pega escobazos a los gatos que andan por el patio. La María no tiene muchos dientes, pero igual sonríe. No sabe leer ni contar. Sus ocho críos piden monedas en los semáforos. El Carlos, el marido de la María, duerme hasta tarde y se enoja si no consiguen el tinto. Le pega a la María porque ella no quiere coger y a los pibes también porque no le llevan monedas. La María llora cuando todos duermen y habla despacito con la estampita de la virgen. La María barre la vereda a la mañana y a lo noche para espantar a las brujas. La María tiene las piernas peludas y no usa perfumes ni carteras. El Carlos a veces la mima y le palmea el culo entonces se meten un rato en la piecita del fondo. La María escucha las canciones románticas por la radio y baila con la escoba pegada al pecho y se imagina que sus tetas son tan grandes como las de la Sarli. La María escupe lejos y se peina de costado. A la María nunca nadie le dijo un piropo.
SOBRE LA AUTORA

Eugenia Cavallin nació el 21 de junio de 1980 en Bahia Blanca, Bs As, reside en el valle, lugar mágico que no cambia por ningún otro, en Cipolletti, Río Negro. Estudió Letras en la Universidad Nacional del Comahue, Neuquén. Es tallerista literaria y docente. En el año 2005 publicó Callar ahora o hablar para siempre, Libros Celebrios y Territorio Literario, Antología, publicado por EDUCO.
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